Somos todos parte de una nación que ya es casi bicentenaria.
Compartimos un tiempo en un espacio que se ha propuesto ser: Ciudad Educativa.
Una ciudad en la que nos enriquecemos en y con la diversidad y la multiculturalidad
Una ciudad en la que todos somos educadores y educandos.
Una ciudad en la que todos estamos dispuestos a aprender a enseñar, a enseñar a aprender y a enseñar a enseñar.
Una ciudad que derribe “muros” y cree “puentes”
Una ciudad cuyos vecinos puedan encontrar espacios para construir un lazo sólido entre pasado, presente y futuro, que como parte del proceso de construcción de la memoria y la identidad, nos permita orientar nuestros pasos siempre en la búsqueda de la verdad de la justicia y de la paz.
El 23 de abril queremos reafirmar que la escuela constituye un lugar privilegiado para el logro de los objetivos que se propone la Educación en un sentido más amplio.
Por eso, comencemos en nuestra Ciudad esta nueva etapa con la disposición permanente para la transmisión, la escucha, el diálogo fértil y creador.
Para aprender durante toda la vida.
Para continuar desarrollando habilidades que enriquecen e inspiran.
Para ser paciente y enérgico en aquello que emprendemos.
Para compartir siempre conocimiento y experiencia.
Para tener la apertura necesaria para continuar aprendiendo de nuestros conciudadanos
Para agudizar el oído y aprender de las palabras de los sabios.
Para unir sabiduría y corazón.
Comencemos este camino entonces, con todos los sentidos puestos en el logro de estos aspectos sustantivos de lo que debe ser nuestra Ciudad Educativa:
Para mostrar la conexión entre lo que entendemos, lo que deseamos aprender y lo que queremos lograr en base a esto.
Para insistir siempre en que no hay frontera más grande que la que uno mismo construye; que los horizontes no tienen final y que pase lo que pase, siempre se puede mejorar si se tiene la voluntad para hacerlo"
Compartimos un tiempo en un espacio que se ha propuesto ser: Ciudad Educativa.
Una ciudad en la que nos enriquecemos en y con la diversidad y la multiculturalidad
Una ciudad en la que todos somos educadores y educandos.
Una ciudad en la que todos estamos dispuestos a aprender a enseñar, a enseñar a aprender y a enseñar a enseñar.
Una ciudad que derribe “muros” y cree “puentes”
Una ciudad cuyos vecinos puedan encontrar espacios para construir un lazo sólido entre pasado, presente y futuro, que como parte del proceso de construcción de la memoria y la identidad, nos permita orientar nuestros pasos siempre en la búsqueda de la verdad de la justicia y de la paz.
El 23 de abril queremos reafirmar que la escuela constituye un lugar privilegiado para el logro de los objetivos que se propone la Educación en un sentido más amplio.
Por eso, comencemos en nuestra Ciudad esta nueva etapa con la disposición permanente para la transmisión, la escucha, el diálogo fértil y creador.
Para aprender durante toda la vida.
Para continuar desarrollando habilidades que enriquecen e inspiran.
Para ser paciente y enérgico en aquello que emprendemos.
Para compartir siempre conocimiento y experiencia.
Para tener la apertura necesaria para continuar aprendiendo de nuestros conciudadanos
Para agudizar el oído y aprender de las palabras de los sabios.
Para unir sabiduría y corazón.
Comencemos este camino entonces, con todos los sentidos puestos en el logro de estos aspectos sustantivos de lo que debe ser nuestra Ciudad Educativa:
Para mostrar la conexión entre lo que entendemos, lo que deseamos aprender y lo que queremos lograr en base a esto.
Para insistir siempre en que no hay frontera más grande que la que uno mismo construye; que los horizontes no tienen final y que pase lo que pase, siempre se puede mejorar si se tiene la voluntad para hacerlo"





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